



La verdadera transformación de una organización comienza cuando reconocemos que la inclusión es un plan estratégico que debe traducirse en políticas, procesos y liderazgos capaces de garantizar espacios seguros para todas las personas. No se trata de un valor abstracto, sino de una práctica constante que construye puentes de diálogo, empatía y respeto para todas las personas.
Vale la pena reflexionar sobre qué significa para las organizaciones ser un aliado real de la comunidad LGBTQIA+. El concepto ha evolucionado. Hoy implica ir más allá del acompañamiento simbólico; exige compromiso estructural, acciones sostenidas y una cultura organizacional que invite a cruzar el puente hacia entornos laborales que abracen todas las identidades con respeto.
Para las instituciones, cruzar ese puente implica impulsar políticas efectivas contra la discriminación, garantizar la contratación sin sesgos, fomentar equipos diversos, crear comités de diversidad, implementar protocolos que representen a todas las voces, pero, sobre todo, poner la inclusión en el centro de la estrategia del negocio.
Las estadísticas en México nos dan una visión tanto del tamaño como de los retos que enfrenta la comunidad. Según concluyó una encuesta del INEGI en 2021, 1 de cada 20 personas en el país se identifica como parte de la comunidad LGBTQIA+.
En 2025, eso equivale a cerca de 6.5 millones de personas, de las cuales 64% son población económicamente activa.
Sin embargo, casi una tercera parte ha reportado trato desigual o discriminatorio en el trabajo, dos veces más que el resto de la población.
El miedo a ser auténticos no puede continuar siendo una barrera para el desarrollo profesional. El talento no tiene orientación sexual, identidad de género ni etiquetas: tiene capacidades, experiencia, compromiso y visión. Y cuando se encuentra con espacios verdaderamente incluyentes, florece.
La inclusión como estrategia de negocio tiene beneficios medibles: el estudio de Boston Consulting Group, “Cómo los equipos de liderazgo diversos impulsan la innovación”, de 2024, demostró que equipos de liderazgo diversos reportan ingresos por innovación 19 puntos porcentuales más altos que aquellas empresas con menor diversidad. Lo que también se traduce en un desempeño financiero superior.
Para saber más: Tim Cook y su liderazgo en Apple: innovación, inclusión y diversidad en el gigante tecnológico
Cruzar el puente de la inclusión es estratégicamente correcto, y nos permitirá avanzar a un futuro donde todas las personas puedan ser ellas mismas.