OpenAI y Sam Altman preparan Merge Labs, rival de Neuralink, intensificando su histórica rivalidad con Elon Musk en la carrera por conectar humanos y máquinas.

La rivalidad entre Sam Altman y Elon Musk acaba de subir de nivel. El CEO de OpenAI y su equipo de capital de riesgo, preparan una fuerte inversión en Merge Labs, una nueva startup que busca desarrollar interfaces cerebro-computadora y competir directamente con Neuralink, la empresa de implantes cerebrales fundada por Musk en 2016.
Merge Labs busca aprovechar los últimos avances en inteligencia artificial para conectar cerebros humanos con máquinas de forma más eficiente, según informaron fuentes anónimas al Financial Times. Con una valoración inicial de 850 millones de dólares, su meta es recaudar 250 millones más de financiamiento… y Altman podría ayudarles mucho.
La jugada no es solo tecnológica: es un golpe estratégico a uno de los proyectos más personales de Musk, en un sector que promete redefinir la relación entre humanos y tecnología. Y todo esto ocurre mientras las tensiones entre ambos magnates se intensifican, alimentando un duelo que combina innovación, egos y visión de futuro.
Merge Labs, la apuesta de Sam Altman para competir contra Elon Musk
Merge Labs nace como un ambicioso proyecto para llevar la fusión hombre-máquina al siguiente nivel. La compañía está siendo cofundada por Sam Altman y Alex Blania, director de World, el polémico proyecto de identidad digital mediante escaneo ocular.
Aunque Altman no participará en la operación diaria, sí impulsará el arranque y definirá la estrategia. Su fin, según los reportes, sería capitalizar los avances recientes en IA para construir dispositivos capaces de leer y transmitir señales cerebrales a gran velocidad… como los de Neuralink.
El concepto no es nuevo para él. En 2017, escribió en su blog personal sobre “la fusión” (the merge), el momento en que humanos y máquinas trabajarán de forma indistinguible. Incluso especuló que podría llegar tan pronto como 2025.
Merge Labs pretende materializar esa visión, ofreciendo no solo tecnología para aplicaciones médicas, como ayudar a personas con parálisis, sino también soluciones que amplíen las capacidades cognitivas humanas. Con OpenAI como posible inversor principal, el proyecto arranca con fuertes expectativas que seducen a Silicon Valley.
Sam Altman y Elon Musk: (ex)amigos y rivales
El enfrentamiento entre Sam Altman y Elon Musk tiene raíces profundas. Ambos fueron cofundadores de OpenAI, pero en 2018 Musk abandonó la junta directiva tras desacuerdos sobre el rumbo de la organización: no quería transformar OpenAI en una empresa con fines de lucro. Desde entonces, la relación se ha deteriorado públicamente, con cruces de acusaciones en redes sociales y disputas legales.
La incursión de Altman en el terreno de los implantes cerebrales no es casual. Neuralink es uno de los proyectos más icónicos y personales de Musk. Incluso, Sam llegó a invertir en Neuralink en sus primeras etapas, pero ahora con Merge Labs se posicionaría como rival directo.
Neuralink y la carrera por conectar cerebros a máquinas
Neuralink, fundada en 2016, ha liderado la investigación de implantes cerebrales con chips diseñados para captar y transmitir señales neuronales. Su objetivo inicial: permitir que personas con parálisis severa puedan controlar dispositivos solo con el pensamiento.
Con $650 millones de dólares recaudados este año y una valoración de $9,000 millones, cuenta con el respaldo de inversionistas como Sequoia Capital y Thrive Capital. El sector, sin embargo, se está poblando de competidores como Precision Neuroscience y Synchron, que buscan aprovechar la convergencia entre IA y neurociencia.
Merge Labs pretende diferenciarse incorporando algoritmos avanzados de IA desde el diseño, apostando por un ancho de banda cerebral más alto y aplicaciones más allá del ámbito médico. La batalla no será solo por quién logra la tecnología más avanzada, sino por quién define los estándares de un futuro en el que la interacción humano-máquina podría ser tan cotidiana como usar un smartphone.