Frente a la cultura “cagongjok”, donde se convierten los espacios de café en oficinas improvisadas, Starbucks implementó una política para limitar los equipos voluminosos.

Los teletrabajadores en Corea del Sur llevaron el concepto de “trabajo desde las cafeterías” demasiado lejos: comenzaron a llevar computadoras de escritorio, impresoras y separadores tipo cubículos a Starbucks, lo que obligó a la cadena a imponer restricciones claras dentro de sus tiendas.
Frente a la cultura “cagongjok”, donde se convierten los espacios de café en oficinas improvisadas, Starbucks implementó una política para limitar los equipos voluminosos, proteger la rotación de clientes y mejorar su experiencia en tienda, mientras lucha por revertir la caída en sus ventas.
De cafetería acogedora a oficina improvisada en el Starbucks
En los últimos meses en Corea del Sur, algunos clientes llevaron sus equipos de trabajo —desktops, impresoras, regletas y separadores— transformando las mesas de Starbucks en oficinas portátiles. Esta tendencia, asociada a la cultura “cagongjok” (estudio o trabajo en cafés), sobrepasa el uso típico de portátiles y tazas de café.
Starbucks respondió instalando avisos en todas sus sucursales del país, especificando que solo se permiten portátiles y dispositivos personales pequeños. Los artículos voluminosos como PCs, impresoras, regletas o separadores ya no están permitidos, con el objetivo de garantizar un ambiente más accesible para todos los clientes.
Compartir mesas en las cafeterías vuelve al centro del negocio de Starbucks
La política también pide a los clientes que no dejen sus pertenencias ocupando mesas por largos periodos y que compartan el espacio cuando haya demanda. Esto busca evitar bloqueos de asientos que impiden que otros clientes puedan sentarse y consumir.
Usuarios comenzaron a reportar que la atmósfera de café se había transformado en un ambiente laboral ruidoso, lo que provocó quejas y dejó sin asientos a otros clientes. Starbucks intervino frente a esta situación que afectaba tanto a la experiencia del cliente como a su propio modelo de negocio.
Corea, mercado clave y escenario del cambio
Corea del Sur se convirtió recientemente en el tercer mercado más grande para Starbucks —por número de sucursales— superando a Japón. En medio de esto, la cadena enfrenta seis trimestres consecutivos de caída en ventas comparables, lo que hace que mantener la rotación de clientes y la satisfacción sea más urgente que nunca.
Mientras que una taza de café sustenta solo alrededor de 1 hora y 42 minutos de ocupación rentable, los usuarios que ocupan mesas durante horas con dispositivos voluminosos erosionan los ingresos por asiento.
Esta tensión obliga a Starbucks a redefinir límites entre hospitalidad y rentabilidad.
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Innovación interna mientras ajustan la política
Paralelamente a estas restricciones, Starbucks ha lanzado iniciativas para fortalecer el ambiente en tienda, como tazas de cerámica reutilizables, barras de condimentos autoservicio y más puntos de carga eléctrica, buscando que el espacio siga siendo atractivo sin saturarse.
El episodio refleja cómo el teletrabajo extremo puede tensar el modelo de servicio de una empresa que depende del flujo constante de clientes.
Starbucks busca recuperar ese equilibrio limitando el uso abusivo del espacio, mientras refuerza su identidad como “tercer lugar” acogedor.
Es una llamada de atención a la industria para ajustar dinámicas, proteger ingresos y preservar la experiencia del cliente.