



McDonald’s Japón desató una intensa polémica tras lanzar una promoción con cartas coleccionables de Pokémon incluida en sus Cajitas Felices, que resultó en montones de comida sin consumir abandonada y caos en los locales.
La campaña provocó reventa masiva, multitudes, peleas, desperdicio de alimentos y hasta palomas comiendo papas sobre la basura, lo que forzó a la cadena a disculparse, detener la promoción y replantear sus políticas futuras.
La promoción relámpago consistía en incluir cartas Pokémon exclusivas con las Cajitas Felices del 9 al 11 de agosto. Sin embargo, desde el primer día, se detectó acaparamiento masivo por parte de coleccionistas y revendedores, generando aglomeraciones y agotamiento inmediato de los stock.
Imágenes en redes mostraron Cajitas Felices completos tiradas afuera de los locales y en la calle, mientras palomas se alimentaban de papas fritas desechadas. Usuarios indignados calificaron el episodio como una “promoción infeliz” o “Cajita Infeliz” por el contraste entre la comida desechada y los juguetes deseados.
Las cartas con la figura de Pikachu alcanzaron precios de reventa extraordinarios —hasta cientos de dólares— en plataformas en línea. Esto incentivó a los revendedores a comprar Cajitas Felices solo por las cartas y desechar los alimentos, provocando crítica pública y graves consecuencias reputacionales.
La empresa emitió una disculpa oficial, admitiendo errores en la planificación y reafirmando su misión de ofrecer experiencias para familias y niños. Anunció medidas como suspender pedidos en línea, cancelar futuras promociones similares y aplicar límites de compra más estrictos.
McDonald’s Japón se comprometió a implementar restricciones más firmes en futuras promociones, incluida la autorización expresa de limitar compras y, si fuera necesario, negar el servicio a clientes que incumplan normas de compra responsable.
El episodio evidencia que promociones mal diseñadas pueden dañar la experiencia del cliente, fomentar comportamientos antisociales y terminar en desperdicio. Marcas globales deben valorar la logística, prevenir reventa, priorizar la sostenibilidad y prever impactos sociales.
La controversia despertada por la “Cajita Feliz Pokémon” en Japón subraya cómo una campaña exitosa puede volverse en contra de la marca si no contempla consecuencias ambientales, sociales y logísticas. Hoy más que nunca es vital que las empresas equilibren creatividad con ética, evitando que un impulso comercial dañe la reputación y bienestar del consumidor.